viernes, 27 de julio de 2018

HAZ FELIZ A TU PAREJA

Haz feliz a tu pareja

La regla de "tan sólo hazlo" en el matrimonio.


   por 


Esposa a marido: Cuando ignoras mi cumpleaños, siento que no soy importante para ti. Realmente necesito que recuerdes mi cumpleaños.
Marido: No me importan los cumpleaños.
¿En serio? ¿No te importan los cumpleaños? Probablemente lo que quieres decir es:
"Antes de casarme, nunca me pareció que celebrar los cumpleaños fuera importante. Ahora que veo lo importante que es para ti, mi querida esposa, estaré feliz de hacer este pequeño cambio y comenzar a celebrar los cumpleaños de ahora en adelante".
Realmente debes referirte a eso, porque tienes que entender que el objetivo principal del matrimonio es hacer feliz a tu pareja. Si sabes que algo la hará feliz y eres capaz de hacerlo, entonces seguramente debes hacerlo. Después de todo, que tu pareja esté feliz hace que tumatrimonio sea un matrimonio más feliz (y obviamente lo opuesto también es cierto).

El matrimonio requiere cambiar

¿Por qué alguien haría o dejaría de hacer algo cuando sabe que sus acciones le causarán dolor a su pareja? En otras palabras, ¿por qué el marido del ejemplo al comienzo de este artículo respondería de esta manera? No es una persona malvada ni egoísta, sino que simplemente es un hombre que no se dio cuenta de que su tarea es hacer feliz a su esposa. Cree que haciéndose feliz a sí mismo —haciendo lo que le sirve a él— obtendrá la mayor felicidad en la menor cantidad de tiempo.
Pero por desgracia, ¡está MUY equivocado! Si está casado entonces no puede ser feliz a costa de su esposa. Ya no está solo; todo lo que hace y dice vuelve de inmediato a él. Su esposa es un espejo: si le sonríe entonces ella le sonreirá de vuelta, pero si le frunce el ceño entonces ella se lo fruncirá a él. Si tiene una actitud negativa… adivina lo que recibirá a cambio.
Lo mismo es verdad para la esposa. Cuando se tratan bien el uno al otro, tanto el marido como su mujer irradian el brillo del amor que expresan; pero cuando se tratan mal, ambos se sofocan en la nube de tristeza que generan.
El buen trato incluye que te tomes con seriedad los deseos de tu pareja.
El buen trato incluye que te tomes con seriedad los deseos de tu pareja. “Realmente me gustaría pasar más tiempo contigo”. “Que cuelgues tu ropa es muy importante para mí”. “Me haría muy feliz que llamaras a mi mamá de vez en cuando”. “Me ayudaría mucho que pusieras a los niños a dormir”. “Me gusta que uses tu ropa bonita en la casa”. Lo que sea que quiera tu pareja, ¡tan sólo hazlo! Hacer feliz a tu pareja te hará feliz a TI, mientras que hacer que la vida de tu pareja sea miserable sólo te causará sufrimiento.
Si no lo haces, piensa en cómo se sentirá tu pareja. Incluso si ella deja de quejarse sobre el tema, la insatisfacción continuará adentro. Hay personas que llegan a un consultorio de terapia para parejas después de 25 años de matrimonio quejándose por cosas que las han desilusionado durante todo ese tiempo. ¡Cuánto dolor y energía negativa! De hecho, es común que la razón por la que la gente se divorcia después de tanto tiempo es que ya no toleran la montaña de dolor que se ha acumulado en su interior. ¡No te equivoques! No creas que el silencio de tu pareja implica complacencia; puede que sea muy difícil hablar contigo y que por eso haya decidido no abrirse a ti.

Excepciones a la regla

Hacer feliz a tu pareja no significa que tengas que volverte loco. Si lo que tu pareja desea te resulta demasiado difícil o es simplemente inconcebible, entonces deberás hacer ajustes a la regla de ‘tan sólo hazlo’. Cuando las exigencias son difíciles, pero no imposibles o disparatadas, generalmente puedes modificar el criterio para que esta regla se adapte mejor. Si tu pareja quiere celebrar los cumpleaños con grandes fiestas pero tú odias las fiestas, puedes ofrecerle hacer una fiesta para cada década en lugar de para cada año. Esta estrategia implica que tú cedes y que ella se restringe, lo cual es algo normal cuando el foco está puesto en el matrimonio.
Sin embargo, si tu pareja te pide que te levantes a las 3 de la mañana cada día, siéntete con la libertad de decirle “esto es algo que no puedo hacer”. Además, si tu pareja tiene demandas excesivas o una lista interminable de pedidos, no tienes que sentir que para hacerla feliz tendrías que cumplir con todos ellos. Probablemente un profesional podría ayudar a filtrar los deseos razonables de los que no lo son y a trazar límites saludables.
Pero fuera de estas excepciones, debes acostumbrarte a preguntarte lo siguiente cada vez que tu pareja quiera algo de ti: “¿Puedo hacerlo (sin sufrir)?”. Si la respuesta es positiva, entonces ‘tan sólo hazlo’. Si la respuesta es negativa, entonces pregúntate: “¿Puedo encontrar una manera en la que sí lo podría hacer?”. Si la respuesta a ambas preguntas siempre es no, entonces consigue ayuda profesional lo antes posible. Recuerda, ambos integrantes de la pareja tienen que trabajar en conjunto para crear un matrimonio ‘tan sólo hazlo’. ¡Así que tan sólo hazlo!
Extracto del libro de Sarah Chana Radcliffe titulado Make yourself at home (Siéntete en casa). Haz clic aquí para ordenar una copia (libro en inglés)

4 FORMAS DE PELEAR CON TU PAREJA SIN DESTRUIR TU MATRIMONIO

4 formas de pelear con tu pareja sin destruir tu matrimonio

¿Cómo devolver la paz a tu hogar?

por 


Ella es sólo una niña, pero ha visto demasiado. Una niña de tan sólo diez años me preguntó si podía hablar conmigo en privado.
¿Qué significa cuando escucho a mamá llorando por la noche? ¿Por qué papá dice ‘Dile a tu madre que hoy no vengo a cenar’ y mamá dice ‘Dile a tu padre que vamos a ir a comprar zapatos’, siendo que ambos están en la misma habitación?”.
¿Qué le puedo responder a eso?
Todas las parejas están en desacuerdo en algunas cosas. Para algunas son los suegros, y para otras el dinero, dividirse las responsabilidades del hogar o la forma de disciplinar a los hijos. Siempre que dos individuos vivan juntos habrá ideas y opiniones diferentes. La cosa se pone seria cuando los padres no saben cómo resolver sus desacuerdos con respeto y dignidad. Los niños crecen viendo constantemente conflictos y oyendo a sus padres discutir. Viven con negatividad y con formas incorrectas de tratar las discordias maritales.
Los niños desearían que su hogar fuera un lugar feliz, que no tuviera gritos, discusiones ni problemas de conexión emocional. Cuando los padres se aferran a resentimientos o no saben cómo resolver sus conflictos, los niños absorben las hostilidades.
El matrimonio nunca debe ser considerado un dolor crónico, ya que en realidad puede ser nuestra mayor fuente de felicidad. Vivimos con nuestro mejor amigo, con la persona que comparte todas nuestras alegrías y nuestras heridas; la persona cuyo amor llevamos en nuestro corazón para siempre. Pero cuando no tenemos las herramientas necesarias para comunicarnos como es debido, los desacuerdos y los conflictos pueden hacer que la vida de casados sea miserable.
El judaísmo se refiere al hogar como un mikdash meat, un santuario en miniatura. Los niños necesitan este refugio para poder crecer sintiéndose a salvo y seguros. Cuando creamos una atmósfera de tensión y lucha en nuestro hogar, lentamente vamos socavando no sólo nuestro matrimonio, sino que también la sensación de seguridad emocional que nuestros hijos necesitan para florecer en la vida.
¿Cómo puede una pareja solucionar sus diferencias sin lastimarse ni destruir su matrimonio?
4 PASOS PARA RESOLVER LOS CONFLICTOS SIN DESTRUIR TU MATRIMONIO

1. Mantén tus discusiones en privado

Cuando sabes que hay un tema conflictivo, no lo discutas frente a otras personas. Decidan en conjunto que de ahora en adelante discutirán sus temas en un lugar y momento privado. Cuando pelean en público pierden la dignidad y por lo general se sienten avergonzados. Culpas a tu pareja y te enojas aún más. No hace falta que los niños oigan los detalles de tus discusiones. Si me dices que los niños deberían verse expuestos a las discusiones de los padres porque así es la vida real, te respondo que en el mundo en que vivimos nuestros hijos ya están expuestos a suficiente dolor y desafíos. La hostilidad entre los padres no debería ser expuesta ante los niños. Lo mismo aplica para las conversaciones unilaterales y para el pensamiento de que los niños no oyen porque están en el cuarto de al lado. Cuando los niños oyen a los padres discutiendo, a menudo se ven forzados a tomar partido por uno o por otro; quedan atrapados en el medio y se involucran en las discusiones de los padres. Esta situación no sólo es poco saludable, sino que también ayuda a destruir aún más la relación entre marido y mujer.

2. Establece reglas de enfrentamiento

Independientemente de cuán terco seas o de cuán correctas sientas que son tus ideas, no tienes derecho a denigrar a tu pareja. Nunca deberíamos creer que podemos quitarle la dignidad a otra persona y menos aún a nuestro compañero de vida. Los niños no pueden crecer pensando que denigrar, gritar, intimidar, burlar, amenazar, rebajar o ser hostil con los demás está bien sólo porque pensamos distinto.
Y demás está decir que la violencia física (agarrarse, empujarse o cualquier otro tipo de asalto físico) está fuera de discusión.
Por desgracia, cuando nos apasionamos con nuestras ideas actuamos de formas de las que después nos arrepentimos. Ambos integrantes de la pareja deberían sentarse antes de que aparezcan los conflictos y establecer reglas de conducta para los momentos en que no concuerden. De esta forma nos aseguraremos de tratar nuestras diferencias de manera respetuosa. No podemos esperar del comportamiento de nuestros hijos más que de lo que nosotros mismos hacemos.

3. Descubre la fuente de tu enojo

Hay ocasiones en las que permitimos que las emociones se acumulen en nuestro interior hasta que explotamos. A veces estallamos y no podemos explicar por qué la pelea se volvió tan hostil. El problema es que en realidad estamos enojados por otras cosas, sólo que toda la emoción sale en ese momento. Los dos pensamos que la discusión es sobre si pasar el domingo con tus padres o no, pero en el interior uno está resentido porque el otro se queda hasta tarde en la oficina y no llega a cenar. O cuando uno menciona que tienen una invitación para salir con otras parejas y el otro no quiere ir. Lo que el primero no sabe es que el otro sigue enojado por la última vez que salieron y se sintió humillado delante de los amigos. Nunca resolvieron el tema y terminaron quedándose con sentimientos negativos.
No permitas que las emociones salgan a la luz sin una evaluación previa. Si estás enojado, comunícate con tu pareja de manera respetuosa. Si no lo haces, de pronto podrías explotar y reaccionar. Este tipo de lucha rápidamente se torna consumidora, porque el enojo albergado amenaza con tomar el control de la conversación.

4. Enfócate en buscar soluciones

Muchas peleas son sólo acusaciones, quejas o críticas arrojadas en contra del otro. Tenemos que dejar de jugar a culpar y aprender a vivir en unidad. La vida nos traerá desafíos. Nadie está inmune. Discutir sobre quién tiene la culpa no sirve de nada.
En lugar de atacarse mutuamente, decidan buscar soluciones. La forma de hacerlo es que después de comunicar las emociones, en lugar de abandonar la discusión sintiéndose mal utilicen en cambio buenas herramientas de comunicación. Si tienes un lado sarcástico, muérdete la lengua. Tómate un momento para reflexionar sobre lo que crees que tu pareja está tratando de decirte. Trata de ponerte en los pies de tu pareja; tú no siempre tienes la razón.
Decidan que ambos tratarán buscar una solución y discutirán las formas en que pueden hacer que funcione. Una vez que hayan encontrado la resolución —ya sea pedir perdón, un nuevo enfoque para lidiar con el trabajo y el dinero, un plan de disciplina más efectivo— no den un paso atrás al recordar viejas quejas. Las soluciones nos hacen avanzar. No recicles discusiones antiguas.
La lucha hostil nos agota y destruye la relación más preciada que tenemos. Podemos resolver nuestros desacuerdos respetuosamente y crear una atmósfera de paz a pesar de nuestras diferencias.

3 FORMAS DE MEJORAR TU MATRIMONIO POR TU PROPIA CUENTA

3 Formas de mejorar tu matrimonio por tu propia cuenta

Incluso si tu pareja no te ayuda, tú puedes fortalecer tu matrimonio.

por 


Querida Slovie:
David y yo llevamos 11 años de casados. Tenemos tres niños, de 3, 6 y 9 años. Mi marido está atravesando dificultades financieras; la economía está muy mal y su compañía se vio afectada. David está bastante deprimido. Sí, ha ido a terapia, pero no he visto ninguna mejoría. Honestamente, en nuestras vidas siempre ha habido algo que lo enoje o que lo perturbe. Él suele culpar a sus padres por no haberlo hecho sentir suficientemente amado de niño.
Estoy tan cansada de escuchar sus quejas; me agobia. Mi hija de 9 años me dijo que no se quiere casar nunca, porque dice que ser una mami involucra demasiadas peleas. Esto me puso terriblemente triste.
Yo aún lo amo, aunque no lo creas. No quiero destruir mi hogar y convertirme en otra estadística, pero tampoco quiero sentir que vivo con esta energía negativa en mi vida. Mi esposo no está interesado en buscar formas para mejorar la situación.
¿Puedes ayudarme?

Esta carta refleja un problema que muchos matrimonios enfrentan. La mayoría de la gente está consciente de que la mitad de los matrimonios terminan en divorcio, ¿pero alguna vez te preguntaste si, en los matrimonios que perduran, los maridos y las esposas viven miserablemente?
Cuando una pareja se encuentra con una dificultad, muy a menudo es sólo uno de los dos el que quiere dialogar y buscar mejorar la relación. El otro se esconde como un avestruz, ignorando el hecho de que la creciente tensión podría llevar al matrimonio a su ruptura.
Después de varias discusiones y dolorosos silencios, muchas parejas se resignan a vivir en un estado de paz fría. Ya sea por el bien de los niños, por razones financieras o por no poder ver la vida de otra forma, el matrimonio se convierte en un problema crónico, como un dolor de espaldas que nunca se va.
Pero es posible que sólo uno de los dos integrantes de la pareja lleve energía positiva al matrimonio. Un estudio de cinco años de la Universidad de Denver, realizado sobre 300 parejas de larga duración, sugiere que los individuos que buscaron entrenamiento en habilidades para relacionarse mejor con la pareja vieron una mejoría tan grande en la relación como las parejas en las que ambos recibieron la capacitación. También es interesante notar que las mujeres aprendieron las habilidades para relacionarse mejor con la pareja con mayor facilidad que los hombres, y fueron más capaces de enseñárselas a sus parejas.
Por lo tanto, sí hay esperanza para uno de los integrantes de la pareja de lograr hacer un cambio incluso cuando el otro se resiste (por supuesto, no estamos hablando de un matrimonio en donde hay un engaño, abusos o un desequilibrio químico que necesita ayuda médica).
Aquí hay tres maneras en las que puedes mejorar tu matrimonio por tu cuenta.

1. Enfócate en el Presente.

Muchas veces discutimos sobre el pasado. Comenzamos hablando sobre algo que nos molesta ahora, pero luego volvemos en el tiempo. Traemos a la memoria incidentes que ocurrieron y que creíamos haber dejado en el pasado pero que ahora, de repente, son revividos.
Por ejemplo:
Estás enojada con tu esposo por haber perdido la reunión de padres de tu hijo. En lugar de hablar sobre su inasistencia de esta noche, recuerdas todas las reuniones de padre a las que no ha asistido en el pasado. Y luego, recuerdas la fiesta de Januca a la que llegó tarde, y la cena en casa de tu hermana hace cinco años. La discusión sube de tono; ahora están discutiendo sobre todas las heridas pasadas y has perdido el foco en el presente.
Estás enojado porque tu esposa gastó mucho con la tarjeta de crédito este mes. Comienzas la discusión diciéndole que jamás logra mantenerse dentro del presupuesto y que sus padres la malcriaron demasiado. Le dices que no aprecia el valor del dinero. Para cuando estás preparado para hablar sobre la cuenta, ya has perdido a tu esposa.
Esta es una forma insalubre de discutir los temas, y nunca llevará a una resolución.
Lo primero que debes hacer es reconocer tu rol en este patrón negativo y tratar de generar un cambio. Quizás tu pareja comete este mismo error, pero, ¿por qué habrías tú de envenenar más la atmósfera? Al menos de tu lado habrá una disminución en la negatividad – y esto solamente aportará a mejorar tu relación de pareja.

2. Cambia tú mismo y deja de intentar cambiar a tu pareja.

Pasamos demasiado tiempo pensando en cómo arreglar a la persona con la que vivimos, y no invertimos suficiente tiempo en pensar formas para hacernos más fuertes a nosotros mismos. Es hora de un nuevo enfoque.
Pese a que no puedes cambiar las acciones de tu pareja, sí puedes cambiar tu reacción.
No podemos culpar siempre a nuestra pareja por nuestra infelicidad. Si decidimos permanecer en un matrimonio, entonces no podemos pasarnos el día quejándonos. A menudo llamamos a amigos y familia y hablamos mal de nuestra pareja; insultar a tu pareja jamás traerá nada positivo. Necesitamos dejar de menospreciar y comenzar a elevarnos.
Cuando tu marido llega a casa de mal humor, no caigas en la trampa de ponerte tú también de mal humor. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero tú eres la única que puede decidir cómo sentirte, tanto en tu mente como en tu corazón. Toma el control de tus emociones; pon algo de música, sal a correr, escucha un buen shiur de Torá – encuentra algo que puedas hacer para mantenerte de buen humor y contenta.
Cuando tu esposa está irascible, no respondas con el mismo tono; de lo contrario, quedarás atrapado en un huracán de emociones y tu relación se irá por el drenaje. Cambia la forma en que respondes. Encuentra la manera de responder con calma sin perder tu dignidad. Establecerás un nuevo tono para la relación y estarás feliz con los resultados.
Puede que esto no solucione el problema, pero te hará sentir más en control, más fuerte y, en consecuencia, más confiado y feliz con quien eres.

3. Replantea.

En lugar de rezongar, concéntrate en lo que puedes solucionar.
Si tu marido no pasa suficiente tiempo con los niños por las noches, quizás los domingos a la mañana lo haga mejor.
Sientes que tu esposa trae el mismo tema 100 veces. Quizás, si le aseguraras que oyes sus preocupaciones y repites sus emociones, finalmente sienta que estás escuchando.
Debes recordar por qué te enamoraste en un inicio. ¿Cuáles son las características que te atrajeron a esta persona? Todo el mundo tiene algo bueno en lo que nos podemos concentrar, sólo que a veces, por nuestro enojo y nuestras heridas, no lo podemos ver.
Pese a que obviamente sería mejor si tanto el marido como la mujer trabajasen juntos en la relación, esto no significa que no tengamos el poder para hacer un cambio positivo por cuenta propia. Seremos más felices porque no esperaremos que los demás nos hagan felices; encontraremos la felicidad en nuestro interior.

10 FORMAS DE HACER QUE UN BUEN MATRIMONIO SEA GRANDIOSO

10 formas de hacer que un buen matrimonio sea grandioso

Consejos creativos y fáciles de implementar.

por Barry y Chanie Holzer


1. Pasen tiempo juntos

Incluso compartir diez minutos ininterrumpidos al día construye conexión. Pasar más tiempo juntos cuando hay tiempo disponible, y reservar tiempo para estar juntos (por ejemplo tener una cita) es igualmente importante. La clave es estar presente, enfocándote sólo en la persona frente a ti, dejando de lado todas las otras distracciones. Esto crea conexión y cercanía.

2. Escúchense y apóyense

Es esencial aprender a escucharse activamente y expresar apoyo en las dificultades diarias de tu pareja, sin importar cuán pequeñas y mundanas sean.

3. Expresen gratitud

Recuerda decir “gracias” por las pequeñas cosas que a menudo das por sentadas. A pesar de que esperas que tu pareja saque la basura, cocine la cena y busque la ropa del lavadero, es importante que expreses tu apreciación siempre que puedas. Si lo harías por un extraño, ¿por qué no por tu cónyuge? Expresar gratitud aumenta los sentimientos positivos que tendrás sobre tu relación.

4. Sean amables entre ustedes

Expresa compasión y entendimiento. Aprende a escuchar la angustia de tu esposo/a, valídala y ayúdalo/la a mantenerse fuerte. Es una bondad especial que ayuda a tu pareja a no sentirse sola/o. Muestra tu preocupación haciendo cosas pequeñas que tu pareja apreciará; da un paso más allá y haz cosas por ella sin que se entere. Haz las cosas que sólo tú podrías saber que son importantes y apreciadas por tu pareja.

5. Responde a tu pareja

Nunca ignores ni siquiera las conversaciones que parecen triviales. Brindar el regalo de la atención muestra que tu compañero/a es importante para ti.

6. Déjense influenciar

No tengas miedo de escuchar a tu pareja y cambiar tus ideas u opiniones tanto en temas importantes como pequeños. Insistir en tu forma de pensar al principio puede parecer que está bien, pero no es sano para el matrimonio. Estén abiertos a lo que es importante para el otro. Tener razón tiene poco valor en el matrimonio; lo importante es hacer feliz a tu pareja.

7. Discutan respetuosamente

El conflicto siempre está presente en las relaciones, no es un signo de problema. La clave es “cómo” discutir; no hace falta que grites para ser escuchado. La crítica, estar a la defensiva, el desprecio y el encerrarse en uno mismo destruyen matrimonios. Aborden el tema, no ataquen a la persona. No exageres si tu pareja está molesta, probablemente está buscando apoyo, no una pelea. Si te das cuenta que estás despreciando a tu pareja, es momento de recordar todas las cosas positivas de la relación. Si estás demasiado molesto/a para hablar sobre el tema en ese momento fija un momento para continuar la conversación, no te vayas. Discutir es mejor que no comunicarse.

8. Hagan las paces

Practica y aprende a arreglar las cosas durante y después de una pelea. “Amar es nunca temer decir ‘Lo siento’”. Usar el humor, cambiar el tema y evitar temas delicados son todas expresiones de tu preocupación por la relación y por asegurar que las discusiones no la dañen. Recuerda, la amabilidad importa.

9. Creen rituales

Crea tiempos que son hitos de la relación para ayudar a mantenerla sana – ya sea una salida en bicicleta el domingo a la mañana o ir a tomar un café todos los jueves a la noche. Los integrantes de la pareja se conectan al participar en rituales, compartiendo juntos determinadas actividades.

10. Significado compartido

Hacer cosas significativas juntos hace que la relación sea más especial. Tú y tu pareja deberían involucrarse en una actividad de jesed que les apasione a ambos. Ofrézcanse para trabajar con jóvenes con dificultades físicas y/o mentales o visiten a personas solas en el asilo local. Sean aventureros; ambos se beneficiarán de la experiencia y su relación florecerá.
Reeditado con permiso de Jewish Action, la revista de la Unión Ortodoxa (otoño de 2010). Visite su sitio en http://www.ou.org/jewish_action

VINO CARO, EDUCACION BARATA

Vino caro, educación barata

Si unos amigos te invitan a cenar, ¿qué harías si tu hijo pide una botella de vino muy cara?

por 


Hace poco leí un artículo del “Wall Street Journal” sobre el código de etiqueta del vino. A mí ni siquiera me gusta el vino; lo que me intrigó fue la parte de la etiqueta. Por “etiqueta” la autora (Lettie Teague) no se refería a cómo girar, probar y escupir el vino. Ella hablaba sobre la ética involucrada en pedir un vino caro, compartir un vino caro y otros aspectos de un mundo que yo no habito.
Había una historia que me interesó. Una pareja pasó el fin de semana en la casa de la playa de sus amigos y para expresar su apreciación los invitaron a cenar. Hasta ahora, todo va bien. En la cena, el hijo de 20 años de los amigos pidió un vino muy caro. Los anfitriones se enojaron; ya no existía su fin de semana “gratis”.
La señorita Teague expresó indignación por el hecho de que la expectativa de los amigos de un fin de semana gratis se desvaneciera ante el extravagante vino del hijo de sus amigos. Me pregunto por qué a nadie le preocupó la educación que recibió ese hijo. ¿Por qué los padres no cambiaron gentilmente, y sin humillarlo, la orden de su hijo? De esta forma parece que ellos también pensaron que era apropiado. ¿Acaso ellos también querían ese vino caro y usaron a su hijo como vehículo para pedirlo? Él no era quien había hecho el acto de generosidad. Él no era el receptor del agradecimiento de los invitados.
Supongamos que los padres se sintieron mal. ¿Acaso ellos no podían decir (amable y alegremente) algo así como: “Yo probé ese vino y aunque es bueno, creo que el Gualdo del Re 2003 L’Rennero Merlot de 50 dólares es igual de bueno”? O “Juan, de veras tienes buen gusto. ¿Te importa si en cambio pedimos el St. Hugo Shiraz? Me parece más ligero y agradable”. Con un poco de pensamiento, hay muchas cosas que un padre considerado podría haber dicho.
Mi preocupación aquí no es por la cuenta de banco de los invitados, aunque estoy segura que ellos se sintieron frustrados. Yo me pregunto cuál es el futuro de ese joven a quien se le permite salirse con la suya, que no le importa aprovecharse de las personas de esa forma. Espero que no sea demasiado tarde. Una reprimenda sería vergonzosa y poco efectiva; ya es demasiado grande para el regaño de sus padres. Pero quizás si ellos hubiesen invertido la situación de una manera más considerada, él habría entendido el mensaje.
Es tentador leer toda una historia de egoísmo en este párrafo. Quizás falta algún detalle crucial. Pero todos necesitamos límites y hasta que los hijos sean completamente independientes, la tarea de los padres es proveérselos. Una vida sin límites lleva al exceso y la indulgencia. Un hijo, incluso grande, sin límites, pierde su estabilidad. No fue algo bueno que esos padres le permitieran a su hijo comportarse de esa manera. En realidad lo dañaron y obstruyeron su futuro.
Me imagino que los padres no esperaban algo así, estaban desprevenidos. Pero también me imagino que no fue la primera vez. Su trabajo de padres no ha concluido, pero las oportunidades se acaban. Ellos deben actuar pronto, por su propio bien, por el bien de sus amistades y, más que nada, por el bien de su hijo.

Sin Tiempo para el Matrimonio




Sin Tiempo para el Matrimonio

Cuando la paternidad y la vida se interponen en el camino del matrimonio.

por 


Pregunta:
Mi esposo y yo llevamos 14 años casados, tenemos cuatro hijos y estamos muy agobiados. Entre llevar a los chicos a la escuela y sus tareas, siento que mi matrimonio no existe. Mi esposo me dice que es algo normal en esta etapa, pero mi madre dice que haga algo al respecto. ¿Por dónde empiezo?
Respuesta:
Primero que nada, escucha a tu madre. Tu esposo tiene razón, es normal. Pero de nuevo, la mayoría de las personas casadas no son felices en su matrimonio, por lo que tristemente, lo normal o el promedio no es el camino a seguir en esta área. Esta “etapa” llamada paternidad dura muchos años, si es que no para siempre. Los matrimonios que esperan hasta que los hijos sean mayores a menudo encuentran que en ese entonces ya están tan separados emocionalmente, que reparar el matrimonio está más allá de sus posibilidades.
En mi libro Connect to Love (libro en inglés), demuestro por medio de mi investigación, que las parejas que pasan un promedio de 30 minutos por día conversando entre ellos, son mucho más felices que las que conversan menos. Tiene sentido, y si aparentemente no existe otra causa, ésta es el área que hay que corregir primero. Esto significa que tienes que poner a tus niños más pequeños a dormir, y tienes que explicarles a los más grandes que si van a seguir despiertos, y probablemente lo harán, mamá y papá necesitan un momento a solas sin interrupciones.
Las parejas exitosas están invirtiendo constantemente tiempo y amor en su matrimonio.
Si no puedes lograr esto en un espacio común de la casa, ve a tu cuarto y cierra la puerta. Tienes que crear cierto espacio aislado para tu interacción. Apaguen sus teléfonos celulares y toda otra distracción por 45 minutos. Planeen este tiempo para compartir los eventos del día, tomar un té u otra bebida, pónganse al día. Al principio, tal vez sentirán la necesidad de discutir algunos temas urgentes. Traten de no llenar este tiempo con conversaciones estresantes, vuelvan siempre a la charla. Si eres como muchos, estarás pensando, “¿Conversar? ¿Quién sabe cómo conversar hoy en día?”. No te preocupes, oblíguense, y si logran mantener este período de 45 minutos tres noches a la semana, encontrarán el modo de reconectarse.
Lo siguiente es establecer una noche para salir, la misma noche cada semana. Contrata una niñera para que venga siempre esa noche de la semana, incluso cuando estén demasiado cansados para salir. Esto los ayudará a resistir la necesidad de estar demasiado cansados para salir. En tu noche de cita, pasen un mínimo de dos horas sin otra pareja (cuando las parejas se encuentran, normalmente, los hombres se van para un lado y las mujeres para otro) y HAGAN algo. No repitan siempre la rutina de cena y cine. Revisen las guías locales y encuentren eventos o lugares interesantes adonde ir. Eviten las llamadas telefónicas de los chicos.
Es fácil estar “sin tiempo para el matrimonio”. Pero lo que ocurre en realidad es que tenemos tiempo para todo lo que es urgente, y cuando terminamos con eso, no nos quedan fuerzas para la necesidad no-urgente del matrimonio. Las parejas exitosas no tienen ninguna fórmula mágica y tampoco son más compatibles (así como piensan las personas que tienen matrimonios fallidos). Las parejas exitosas mantienen la vista en el objetivo, que es una relación amorosa, y están invirtiendo constantemente tiempo y amor para que esta relación pueda seguir creciendo.
Este es sólo el comienzo, pero es el prerrequisito para volver a tener una relación fluida y amorosa.
Visita el sitio de M. Gary Neuman en http://mgaryneuman.com/ (en inglés).

5 Pasos Para Salvar Tu Matrimonio

5 Pasos para salvar tu matrimonio

Un plan práctico para forjar un nuevo comienzo.

por 


Si tu matrimonio está en crisis, la tarea de salvar la relación puede parecer desalentadora. En mi experiencia trabajando con incontables parejas al borde de la ruptura, he identificado cinco pasos que te serán de gran ayuda para revertir las cosas:

1) Compromiso

A pesar de que parece obvio, las parejas que no logran salvar su matrimonio son usualmente aquellas que no están comprometidas a hacer que éste funcione. Cuando tomas la decisión de comprometerte, habrás decidido hacer el duro trabajo que es necesario para salvar tu matrimonio. Pero cuando dudas y piensas en cómo habría sido si te hubieras casado con otra persona, o cómo te gustaría que tu vida hubiese sido diferente, por lo general no tienes la capacidad de generar un impulso suficiente como para reparar la relación.
Cuando estés decidiendo si comprometerte o no, toma en cuenta las consecuencias que el divorcio puede generar en tus hijos y en tus finanzas.
Toma en cuenta también que se necesitan dos para bailar tango y que encontrar a alguien mejor no es necesariamente una cura para todo, ya que igualmente es probable que uno tenga problemas en cualquier otra relación futura.
Finalmente, reconoce cómo los desafíos particulares de tu matrimonio son oportunidades de crecimiento para ti y tu cónyuge, y que hay maneras mediante las cuales puedes tranformar el conflicto en conexión; (por supuesto, esto no aplica a relaciones abusivas).

2) Cierra tus vías de escape

Las parejas en crisis están por lo general enfocadas en cualquier cosa menos en su matrimonio. Es una situación tan dolorosa, ¿quién puede culparlos? Incluso si estamos físicamente casados, muchos de nosotros ya estamos "fuera" de nuestro matrimonio.
Un paso esencial para traer de vuelta la energía es sellar las vías de escape. Esto significa pensar en las variadas actividades en las que hemos puesto nuestro foco y ver si ellas se han convertido en substitutos de la búsqueda de excitación y completitud del matrimonio. Aparte de las obvias (y muchas veces fatales) vías de escape como son la infidelidad y el abuso de sustancias, aquí hay un par de vías de escape que puedes estar utilizando:
  1. Trabajo.
  2. Ejercicio.
  3. Sobrealimentación.
  4. Redes sociales.
  5. Encargarse de los niños.
A pesar de que estas actividades son inofensivas, si la razón por la que estás realizando cualquiera de ellas es para evitar pasar tiempo con tu pareja, entonces ésta no es más que una vía de escape. Pon atención en cómo puedes estar escapando de tu relación, y comienza a sellar esas salidas al poner más energía donde realmente se necesita: en tu relación.

3) Desintoxica tu matrimonio

Elimina todos los sobrenombres, deja de apuntar con el dedo, de culpar y de avergonzar. Una relación tóxica no puede prosperar. Los arrebatos de enojo alejan el amor y la confianza de la pareja. En vez de eso, responsabilízate por tus sentimientos y tu frustración enfocándote en por qué la acción de tu pareja te afecta. Reemplaza el "tú" de "tú siempre haces eso" por el "yo" de "cómo me siento yo cuando...".
Finalmente, aprende a pedir lo que quieres. Es tan fácil quejarse que regularmente nos olvidamos de qué es lo que realmente nos falta. En vez de quejarte porque tu pareja te ignora, comparte con ella cuánto deseas su amor y atención.
El hecho de desintoxicar tu matrimonio no solamente ayuda a sacar el veneno de la relación, sino que hará que tu pareja esté mucho más dispuesta a satisfacer tus propias necesidades.

4) Entra en el mundo del otro

Uno de los puntos más dolorosos que la pareja descubre en el matrimonio es que "mi esposo/a no es yo". Con el propósito de hacerle espacio al otro, es de suma importancia el darse cuenta que es posible que tu pareja vea el mundo diferente que tú.
Adquiere el hábito de preguntar, “¿es ahora un buen momento?”.
Hacemos eso al aprender a comunicarnos de forma más segura. Cuando hablamos, queremos conectarnos y asegurarnos que nuestra pareja está escuchando. Adquiere al hábito de preguntar “¿es ahora un buen momento?”, en vez de simplemente lanzar un ataque verbal. Si la meta es generar conexión, asegúrate de que tu pareja esté mental y emocionalmente disponible.
El segundo paso lo damos cuando escuchamos. Trata de entrar en el mundo del otro, entendiendo y escuchando sin responder o intervenir. A pesar de que en tu mundo las cosas se puedan ver completamente diferentes, sé curioso e interésate en lo que tu pareja está diciendo. Te soprenderás con lo que puedes llegar a descubrir.
Las parejas están por lo general tan metidas en su propio mundo, que la experiencia del otro no les hace sentido. En relaciones exitosas, ambos compañeros tienen permitido expresar sus propios sentimientos de forma segura y pueden trabajar juntos en unir la brecha entre los dos mundos.

5) Infusiones de amor

Trabajar en una relación es desafiante, especialmente cuando estás tratando de rescatar una relación que está en crisis. Es por eso que es crucial infundir tu relación con infusiones de amor que promuevan la energía positiva. Estas infusiones de amor ayudan a aclarar las cosas y aportan diversión:
a. Apreciación: La mejor manera de eliminar el resentimiento y de reforzar el comportamiento positivo es expresar apreciación. Cuando compartimos lo que nos gusta de nuestra pareja, nos enfocamos en lo bueno que tiene la relación y nuestra pareja siente que sus esfuerzos son valorados. Más que un simple gracias, siéntate con tu pareja, mírense a los ojos, dile lo que aprecias de él/ella y por qué significa tanto para ti. Al pasar algunos minutos al día haciendo este ejercicio, puedes romper mucha de la negatividad.
b. Citas de noche: Aunque lleves 40 años de matrimonio, igual debes tener citas con tu pareja. Destina tiempo una vez a la semana en el que puedan salir juntos y disfrutr de la compañía del otro. Ya sea que esto signifique salir a comer o caminar en un parque, tómate este tiempo para disfrutar de la conexión cara a cara. Al establecer una cita semanal le demostraras a tu pareja que el matrimonio es una prioridad para tí.
c. Afecto: Amar es un verbo. Demostramos cariño por nuestra pareja cuando nos comportamos con afecto. Cada individuo es diferente, así que es importante averiguar cuáles comportamientos hacen que tu pareja se sienta querida. Pídele que escriba una lista de comportamientos que él/ella aprecian particularmente, y trata de realizar uno de ellos cada día.
Cuando actuamos con amor no solamente estimulamos nuestro propio amor por el otro, sino que también despertamos el amor en el otro. Y con estos actos concretos, mostramos que la relación en realidad sí puede ser diferente.
Si tu matrimonio se está derrumbando, estos cinco pasos te proveerán un camino claro para salir de la oscuridad y le darán un nuevo comienzo a tu relación. Hay parejas que con estos cinco pasos han sido capaces de revivir el amor y de disfrutar nuevamente de la compañía del otro. Incluso si tu situación parece irreversible, no te rindas. Un futuro mejor está más cerca de lo que piensas.
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Extraído del nuevo libro del Rabino Slatkin, “Is My Marriage Over: The Five Step Action Plan to Saving Your Marriage” (disponible para la descarga en www.therelationshiprabbi.com/is-my-marriage-over, libro en inglés).